La capacidad de la inteligencia artificial para actuar en el mundo físico está transformando las operaciones de las empresas y abriendo nuevas preguntas sobre el trabajo y las decisiones que deben permanecer en manos de las personas. Estos desafíos fueron el eje del seminario anual de la Cátedra Coca-Cola Andina del ESE Business School, titulado "El valor de lo humano en la era de la Physical AI", que reunió perspectivas tecnológicas, cognitivas y empresariales.
La apertura tuvo un protagonista poco habitual: el robot anfitrión Cyberboss, que planteó preguntas sobre la colaboración entre personas y sistemas autónomos, las capacidades humanas insustituibles y los límites de la delegación de decisiones. En la bienvenida, Juan Nagel, director académico del ESE, destacó los más de veinte años de colaboración entre la Escuela y Coca-Cola Andina, y reflexionó sobre el valor de las experiencias, los afectos y los vínculos humanos frente al desarrollo tecnológico.
Por su parte, Gonzalo Said, presidente del Directorio de Coca-Cola Andina, abordó el paso desde una inteligencia artificial que opera en entornos digitales hacia sistemas capaces de desenvolverse en el mundo físico. Subrayó que esta transformación desplaza el aporte de las personas hacia el criterio, el liderazgo, la adaptabilidad y la empatía, y planteó el desafío de construir organizaciones más sabias a medida que avanzan las capacidades de las máquinas.
Desde la perspectiva tecnológica, Jorge Vázquez, doctor en Robótica e Inteligencia Artificial por Carnegie Mellon University, explicó cómo la inteligencia artificial física integra modelos capaces de percibir, razonar y actuar con sistemas robóticos. También abordó el entrenamiento de robots en entornos virtuales y las oportunidades de aplicación en sectores como la minería, el agro y la industria, destacando la necesidad de rediseñar procesos con una mirada estratégica.
Lucas Canga, académico del ESE e investigador en neurociencia cognitiva, profundizó en los efectos de delegar procesos mentales en la IA. Distinguió entre un uso que sustituye el esfuerzo intelectual y otro que amplía las capacidades de las personas, manteniendo su revisión y control. En ese contexto, enfatizó la importancia de preservar el pensamiento crítico, verificar las respuestas de estas herramientas y resguardar los vínculos sociales y los espacios necesarios para aprender.
La aplicación empresarial estuvo a cargo de Pablo Sereno, gerente digital de operaciones supply chain, distribución y backoffice de Coca-Cola Andina, quien presentó el modelo que integra los canales físicos y digitales de la compañía. A través
de ejemplos de atención a clientes, preparación de pedidos, automatización de plantas y distribución, mostró cómo la tecnología permite transformar la operación y mejorar el servicio.
Al cierre, Álvaro Espejo, director de la Cátedra Coca-Cola Andina del ESE Business School, sintetizó tres desafíos para las organizaciones: fortalecer la autonomía de las personas, desarrollar el juicio necesario para supervisar y cuestionar la tecnología, y mantener la conexión entre el trabajo y el propósito. Sus reflexiones recogieron el eje central de la jornada: orientar la innovación hacia una mayor eficiencia, preservando el sentido, la responsabilidad y el aporte humano en las empresas.