19 de junio

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Más allá de los algoritmos: Cardenal Fernando Chomalí reflexionó sobre los desafíos humanos de la inteligencia artificial

¿Qué significa seguir siendo humanos en una época marcada por algoritmos cada vez más sofisticados? Esa fue la pregunta que guió la charla del cardenal Fernando Chomalí en el ESE Business School de la Universidad de los Andes, instancia en la que abordó los desafíos éticos, educativos y espirituales que plantea la inteligencia artificial.

La actividad fue inaugurada por Luis Hernán Cubillos, director ejecutivo del Círculo de Directores del ESE Business School, quien destacó la importancia de generar espacios de reflexión sobre una tecnología que está transformando la sociedad y las organizaciones. Por su parte, el rector de la Uandes José Antonio Guzmán señaló que la inteligencia artificial representa uno de los grandes desafíos intelectuales de nuestro tiempo y una oportunidad para que las universidades contribuyan a formar profesionales capaces de integrar el avance tecnológico con una profunda comprensión de la persona humana.

El cardenal Chomalí, quien además es Ingeniero civil, teólogo y bioeticista, planteó que la tecnología no es neutral, ya que siempre refleja los intereses y valores de quienes la desarrollan. Por ello, sostuvo que el desafío actual no es únicamente tecnológico, sino profundamente humano. En esa línea, destacó la importancia del discernimiento para evaluar no solo qué es posible hacer con la tecnología, sino también qué contribuye verdaderamente al bien de las personas y de la sociedad.

Uno de los conceptos centrales de su exposición fue que la inteligencia artificial, por avanzada que sea, carece de aquello que define a la persona humana: conciencia, libertad, responsabilidad y capacidad de amar. "La inteligencia artificial no tiene un yo; por lo tanto, no tiene ni mérito ni culpa", afirmó.

El cardenal también abordó el impacto de estas tecnologías en el trabajo y la educación. En el ámbito laboral, llamó a las organizaciones a promover la empleabilidad de las personas mediante la formación y reconversión de competencias. En educación, defendió una formación humanista basada en el diálogo, la reflexión y el desarrollo de la vida interior.

Al referirse a los jóvenes, recordó una frase que considera especialmente relevante: "La infancia es la residencia desde donde uno habita toda la vida", advirtiendo sobre los riesgos de delegar excesivamente la formación a herramientas digitales. Asimismo, citó a Benedicto XVI para recordar que "la gran pobreza del siglo XXI es la soledad", una

realidad que podría profundizarse si la tecnología reemplaza los vínculos humanos en lugar de fortalecerlos.

La actividad concluyó con un conversatorio moderado por Alfredo Enrione, director del Centro de Gobierno Corporativo y Sociedad del ESE Business School.

Más allá de los avances tecnológicos, el encuentro dejó una invitación a poner la inteligencia artificial al servicio de la dignidad humana, recordando que el verdadero desafío no es construir máquinas más inteligentes, sino personas capaces de utilizarlas con criterio, responsabilidad y sentido trascendente.