Resumen: Se analiza la situación fiscal heredada al próximo gobierno y se muestra un deterioro persistente de las cuentas públicas entre 2022 y 2025, a pesar de un escenario externo favorable. El aumento del déficit estructural, el incumplimiento reiterado de las metas fiscales y el crecimiento sostenido del gasto —especialmente en burocracia, prestaciones previsionales e intereses— han llevado la deuda pública a niveles cercanos al umbral prudente del 45% del PIB. Si bien el mayor precio del cobre genera ingresos transitorios adicionales, estos no resuelven los problemas de fondo. La evidencia indica que recuperar la sostenibilidad fiscal exige un ajuste permanente, basado en mayor eficiencia del gasto público y en proyecciones de ingresos más realistas, más que en soluciones coyunturales.
Maximiliano Villalobos
26 de enero del 2026